El testigo es aquel que aspira a la santidad personal, viéndola como un deseo de superación, de una imitación constante de los valores que encierran el corazón de Jesús. Es la disposición a la colaboración constante con su obra, por medio del ofrecimiento a los demás, aprovechando la sensibilidad ante las necesidades del mundo que a diario está descubriendo. Esto implica la constante superación de las propias conveniencias, en vistas al bien del otro.

SIMBOLO

Nos hacemos participes y colaboradores de la misión de la Iglesia

 

 

PROMESA

Reciben una cruz que debe ser llevada para otros, como signo de compromiso real y concreto, con la Misión que se nos ha encomendado

 

ACTITUD

En dialogo y mirada hacia adelante, con iniciativas para ir a servir donde Jesús los llama.

¿Cuál es nuestro llamado desde el Evangelio? San Mateo 25; 14-29

¿Cuáles son los objetivos para esta etapa?

  • Identificar la celebración eucarística como el culmine de los signos que Dios pone en sus vidas.
  • Reconocer que la vida en comunidad pasa por la conducción del espíritu y por el trabajo arduo de la vida del cristiano en la Iglesia
  • Analizar la propia vida, como una experiencia de constante servicio y entrega por los demás, a la luz del Espíritu.
  • Reconocer la vida, como el lugar para la construcción de un proyecto a mayor gloria de Dios.